Blog Preuniversitario y Prueba de Transición | PDV

Todo lo que necesitas saber

  • Diciembre 23, 2019

Miguel Castillo, reviviendo una historia.

  • Compartir:

Miguel Castillo, reviviendo una historia.

Miguel tiene 18 años, es alumno del Preuniversitario Pedro de Valdivia en la sede Agustinas y se define a sí mismo como una persona responsable, determinada y perseverante. A casi un año y medio desde que dejó Venezuela, se ha encontrado una vez más de cara a una crisis social, una que si bien reconoce es diferente a la de su país, sí lo remonta a esos difíciles días estando en Venezuela.

No recuerda con exactitud, pero asegura que debe haber sido el primer o segundo día después del estallido social, cuando tuvo que caminar cerca de 4 kilómetros desde su departamento en San Miguel, hasta la sede de preuniversitario en calle Agustinas, tenía tres talleres ese día y jamás se le pasó por la cabeza faltar.  El estudio y sus proyecciones como médico en el futuro, fueron el gran impulso para salir de su país natal e instalarse en Chile, y pase lo que pase no pretende perder la oportunidad de cumplir su sueño.

“Soy un estudiante súper responsable, tengo 100% de asistencia en todos mis ramos porque no me gusta faltar, no me gusta perder clases, pero reconozco que ha sido difícil poder concentrarse en la PSU con todo lo que está pasando. Es complicado poder pasar materia, asistir o simplemente poner atención”, comenta Miguel.

Afirma que aplazar el rendimiento de la PSU fue la mejor decisión que pudieron tomar las autoridades. Debido a las protestas por el estallido social, Miguel se vio obligado a buscar trabajo, situación que lo ha mantenido ocupado y le ha dificultado la atención en los estudios. Sumado a eso, las emociones y recuerdos tampoco han sido fáciles de manejar, lo que también se presenta como una distracción importante para concentrarse.

“Yo soy un extranjero que siendo menor de edad me fui solo y quienes me recibieron fueron mis primos. Vine a estudiar y estos días han sido bastantes especiales ya que estar solo, a pesar de mis primos, no es lo mismo que estar con tu familia más directa, sobre todo en estas fechas. Es difícil no tener alguien con quien hablar o descargarse”, reconoce.

A pesar de esto, Miguel rescata las demandas y la lucha pacífica de los manifestantes, en donde asegura, el rol de los jóvenes es fundamental a la hora de participar. La empatía y generosidad son dos características que destaca como prioritarias para generar cambios dentro de los pequeños espacios personales de cada uno.

“Los jóvenes de hoy somos el futuro de mañana y tenemos que velar por nosotros, pero también por los más ancianos. Nuestro rol de luchador inteligente debe ser el de proponer y no quedarse constantemente en la crítica y el problema”, asevera.

Para Miguel el futuro es incierto, pero tiene la esperanza que las medidas sociales que espera que se tomen, sean  bajo estándares de responsabilidad que no terminen en nuevas crisis y que beneficien a las personas más olvidadas.


Comentarios cerrados.