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  • Julio 2, 2018

¿A quién afecta más el estrés de la PSU?

¿A quién afecta más el estrés de la PSU?

A fines de mayo, Leonor Varas – directora del Demre – volvió a desempolvar un tema que da vueltas hace tiempo en la prensa: la brecha de género en los resultados de la prueba de selección universitaria. Varas afirmó en entrevista al diario La Tercera: “En el caso de las mujeres, el estrés de la PSU las castiga por ser malas para actuar bajo presión. Bajo situaciones de estrés tendemos a reproducir una conducta estereotipada de que las mujeres son malas para matemáticas, para ciencias y sabemos que las mujeres resultan castigadas por ese efecto de la prueba”.

En el contexto de las protestas feministas contra una educación sexista y en medio de la semana donde las estudiantes se tomaron hasta la Casa Central de la Universidad Católica para reivindicar sus posturas, plantear que las mujeres manejan mal el estrés de la PSU podría haberle granjeado opositoras. No obstante, la postura de Varas no ha sido cuestionada y encuentra más bien apoyo entre las mujeres con experiencia en educación.

Una de ellas es Beatriz Rivera, Directora Nacional de Orientación de Preuniversitarios Pedro de Valdivia, quien palpa este fenómeno año a año en la preparación de los y las estudiantes para rendir la PSU y los resultados finalmente obtenidos.

Rivera explica que existen muchos estereotipos asociados al género, o más bien, características que comúnmente se asignan a un grupo y lo diferencian de otro. Estas creencias, positivas o no, ejercen una influencia sobre tal grupo.

Pongamos un ejemplo: Un grupo de hombres y mujeres a los cuales se les va a someter a una prueba de matemáticas. Si pensamos en el estereotipo acerca de peores habilidades de las mujeres en matemáticas, éstas podrían mostrar un peor rendimiento que no se corresponde con su nivel real en esa habilidad. El hecho de que se les juzgue en función de su pertenencia a un determinado grupo (mujeres) y los estereotipos relacionados con el mismo, se denomina amenaza del estereotipo.

En este sentido, la amenaza del estereotipo es un hecho y no es de extrañar que se haga presente al momento de rendir la PSU. ¿Cómo podemos estar seguros? En los estudios del campo de la psicología social planteados por Catherine Good y Carol Dweck sobre los distintos tipos de mentalidad a la hora de aprender, se plantea la hipótesis de que la inteligencia es flexible, maleable, plástica, hecho que por cierto protege a los estudiantes de la “amenaza de estereotipo”, es decir, aquellos estereotipos culturales tales como “las niñas no son buenas para las matemáticas”.

En otras palabras, si el clima de una sala de clases se estructura bajo la mentalidad fija (aquella que no cree que la inteligencia y las habilidades se puedan modificar), entonces se anularán las propias creencias del estudiante sobre su plasticidad cerebral, lo que conlleva que los propios estudiantes se identifiquen con estos estereotipos. Entonces, ¿Cómo hacer frente a este problema especialmente en asignaturas como matemáticas?

Lo primero que hay que tomar en cuenta, es que las situaciones de evaluación son vivenciadas como una amenaza, lo cual supone un aumento de los niveles de ansiedad; nos ponemos nerviosos, nuestra atención cambia de estímulo a estímulo y prestamos mayor atención a los errores, lo que facilita equivocarnos.

Ante esto se proponen distintas estrategias para combatir la ansiedad producida por la amenaza del estereotipo. La primera consiste en relacionarse entre grupos, pues puede reducir la ansiedad y tiene importantes efectos en el aumento de autoestima que lleva a la evitación de activación de estereotipos sobre uno mismo y, por tanto, menor ansiedad ante una tarea relacionada con un ámbito estereotipado.

También se plantea que crear un “contraestereotipo” sería beneficioso para mitigar la ansiedad realizando una asociación positiva a un ámbito determinado, por ejemplo, otorgando a las matemáticas características positivas (son entretenidas) y comprobar que en realidad somos buenas en matemáticas.

Por último, la autoafirmación resulta un elemento con el cual podemos acabar con la amenaza de estereotipo, otorgándonos cualidades positivas como: soy inteligente, soy esforzado/a, puedo con esto, etc.

De esta forma, es posible cambiar aquellos estereotipos que existen sobre este tema. La PSU resulta un desafío en el cual podemos ponerlo en práctica y dar lo mejor de cada uno de nosotros.

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